Con la llegada del sol nos planteamos si los todo-poderosos ácidos deben o no abandonar nuestro ritual de belleza diario. Una dermatóloga responde

Es uno de los clásicos cuando llega el verano: el cambio de armario de belleza. ¿Qué debo incorporar y qué eliminar de mi rutina? Uno de los candidatos a abandonar nuestro neceser en el retinol por la creencia de que es incompatible con el sol. Lo aclaramos.

Toda la vida se ha dicho que los ácidos en verano era mejor no usarlos porque al producir éstos irritación en la piel podían favorecer la sensibilización frente al sol, la aparición de manchas… Lo hablamos con la dermatóloga Ana María Molina, del Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

Es cierto que los ácidos retinoicos y los hidroxiácidos tienden a sensibilizar la piel porque son exfoliantes. “Esto hace que en verano te quemes más fácilmente, el cloro de la piscina te pueda escocer y estés muy incómoda con el sudor”, matiza la doctora Molina. “Por eso siempre se ha dicho que en verano era mejor no usar hidroxiácidos y retinoides, sobre todo a dosis altas. La razón es sencilla: cuando tienes la piel irritada y te da el sol tienes más posibilidad de desarrollar pigmentación”, explica la dermatóloga.

Sin embargo, marca una excepción en algunos casos: “Si llevas mucho tiempo aplicando retinoides (todo el invierno) y tienes ya una tolerancia completa, te los aplicas dos o tres veces por semana y tu piel ya está acostumbrada, podemos decir que esa piel ya está retinizada y tolera el sol, por lo que si quieres seguir con esa rutina en verano no vas a tener problemas. Lo que no se debe es empezar una rutina con los ácidos justo en verano porque vas a sufrir esa irritación e inflamación del principio y eso no se recomienda”, añade.

Si es tu caso y vas a mantenerlos en verano, sí aconseja ser muy constante con la protección solar: “utiliza cada día SPF 50 + todo el verano, renovando cada dos horas, y aplica cremas muy hidratantes”.

Y, por supuesto, aplica los ácidos siempre por la noche: “Yo, por ejemplo, por la noche me limpio la piel con agua micelar y utilizo productos ricos en activos que han demostrado eficacia frente al envejecimiento de la piel, como los hidroxiácidos o los derivados de la vitamina A (retinol, etc…)”, nos cuenta la doctora Molina.

Con la llegada del verano toca hacer cambio de armario, pero no sólo de ropa. También de productos cosméticos y fragancias. Opta por perfumes frescos, cremas corporales en formato mousse o sorbete, brumas faciales que refresquen… Y, sobre todo, “hay que incorporar más cantidad de fotoprotección (también orales) y antioxidantes, como un buen sérum con Vitamina C. Y dejaría para septiembre las cremas densas y nutritivas del invierno, ya que con la humedad, el calor y la mascarilla nos va a resultar más incómodo”, nos cuenta la dermatóloga Ana Molina.

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